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| Audrey Hepburn y Gregory Peck en La princesa que quería vivir de William Wyler 1953 |
martes, 12 de febrero de 2013
martes, 29 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
domingo, 27 de enero de 2013
martes, 22 de enero de 2013
Instantánea
Siesta litoraleña. Tomamos tereré de manzana en la pelopincho. Después cuando ibas y venías yo no dejaba de escuchar blackbirds como nunca en millones de años y miraba las bicicletas colgadas bajo el viento y el cielo de la parra.
Nuestro corazón es un casamiento.
Nuestro corazón es un casamiento.
domingo, 20 de enero de 2013
viernes, 18 de enero de 2013
jueves, 10 de enero de 2013
Aljibe
yo estaba llena de un nocturno de una luna estirada como
una pierna pero no llegaba a beber el aljibe de la noche y es que los pies
rápidos rozaban la humedad buscando un ratoncito, o una serpiente, o el reflejo
de una lechuza chistando por el camino del verano por el que te encuentro
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Vincent
van Gogh
Acuarela
La Haya: julio - a finales del mes , 1882
Ubicación desconocida
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domingo, 6 de enero de 2013
Momento
Los hilos entre una estrella y otra/ sobre nosotros/ el trato de la noche/ la luna que hundía sus manos en el polvo/ sucedían viajes invisibles/ en la galaxia/ pero vos decías que enviabas mensajes por mi nariz a mi cerebro/ y reíamos
jueves, 3 de enero de 2013
Posesiones
Cómo andas por los lejanos
aparadores, cómo vas libremente, por los prados de mi infancia, allí, donde
salían los soles de la medianoche, sombríos y dorados [...]. Y vas y a tu paso
brotan las culebras arrollándose y estirándose, blancas como espuma, y como el
sol, doradas; o de plata, como los muertos. Hasta que empieza el jardín
inmemorial de los gladiolos, ante el que, siempre, me arrodillé, llorando y
sollozando... Pero sigues omnipotente, por encima de esas flores infinitas.
Te apoderaste de todo, hasta de los recuerdos de cuando no te conocía.
Te apoderaste de todo, hasta de los recuerdos de cuando no te conocía.
Marosa di Giorgio
De La flor de lis
miércoles, 2 de enero de 2013
sábado, 29 de diciembre de 2012
Aquí, allá, en todas partes
Canción de amor
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!
¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!
Rilke
23 de enero de 2012
Bitácora
Volver, viajes, circunscribir un diálogo sobre las tierras punzadas
de[L] norte, un mes fuera, girando en mí misma, rompiendo un vientito, aquí y
allá, lo rojizo dentro del poro, incrustado entre las piedras de la ciudad,
Iguazú, a lo lejos encerraba Corrientes el perfume en su pelo, costanera sur,
un sol inclinado, fuerte, leones de luz, iguanas besando la siesta, una parra,
lectura en un pequeño tiempo, con una boca bendita, bendita, pronunciando
nombres dispares, y estaba el tuyo, exacto, abriendo las manitos, naciendo al afán
del día, queriendo, qué, si supiera, yo, si supieras [...]
....
Goya
Moví todas las
hojas del jardín
[Lisandro
Aristimuño]
Había un pueblo, barrido, cruzado de motocicletas, las lunas eran
insectos, suaves, yo residía en mi gran casa, arruinada, en pedacitos, de edad
cien, en la siesta abría libros, buscaba, palabritas, pequeñas bibliotecas de
un pequeño territorio, los niños aprendían a hablar arrastrado, marcados por la
zona, un lenguaje que impregna mi inmenso centralismo, y yo vengo de así, de un
interior girado, del íntima tierra, de esos montículos de gente que pesca las
orillas de peces del río paraná, y dentro de sus órganos viaja una flor
amarilla de chamamé, ahí nací, y qué significa, todo esto, una gigante nada
apretada de sentidos […]
....
lunes, 17 de diciembre de 2012
La historia de la lluvia
Bellavista,
2 de mayo de 2012
Mi abuela
acabó de dormirse. Apago su lámpara y me siento a inscribir sobre la madera de
la noche pequeños grafemas de amor.
La abuela
caía sobre el cuerpo de un pájaro. Los ojos largaban su llamarada.
Mi familia
tembló.
[…]
Mi pequeña
abuela azul durmió caída. Todos estos años se vertió alargada sobre los sueños
de los hijos. El cansancio se hundía como un ancla.
[…]
Mi abuela se
durmió caída en la precisión de un pájaro. 19 de diciembre de 1973.
[…]
Cuando la
encontré, la tapa del piano estaba baja, la sala afiló una luz violeta en el
rincón de los espejos. Los tíos miraban lejos la riqueza muerta.
[…]
¿Por qué los
muertos miran en las fotografías? ¿Por qué la radiación de ese segundo? ¿Por
qué existieron tantos círculos del siglo, la eternidad, sin mi nombre? ¿Por qué
los antepasados siguen asistiendo a sus almuerzos? ¿Por qué había vecinos y
pretérito y filiación y vasos donde bebías tus verdes derrotas? ¿Dónde está la
locura de mi nacimiento? ¿Por qué no hablamos, abuela, de los crepúsculos, del
maquillaje, del laberinto, de la poesía que alumbra cuando el estómago se
asfixia bajo la noche?
¿Dónde
escondiste tus pedacitos?
[…]
Cuando mi
abuelo se acercó el baño resplandecía y los hijos hallaban luna tras luna el
pájaro debajo de su cuerpo.
[…]
Todos
queríamos frenar la noche y es que mi abuela oscura, envuelta en su pájaro, no
desistía de rodar y hería.
[…]
Mi abuela
brilla en la lluvia de mi sangre.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Quizás tenga flores en su ombligo
¡Pero cántame
nuevamente
esa canción
que habla de cosas
eternas!
Susana Thénon
¿Por qué partías?
Estabas en una silleta,
distraído, infantil.
Yo te amaba.
martes, 6 de noviembre de 2012
Un hemisferio en una cabellera
Hoy a la mañana, en medio de otros textos obligatorios, la luz de esta cabellera nueva:
Déjame
respirar mucho, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; y sumergir en ellos todo
mi rostro, como un hombre sediento en el agua de una fuente, y agitarlos como
un pañuelo perfumado para sacudir recuerdos al aire.
¡Si tú pudieras saber todo lo que veo, todo
lo que siento, todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume
como el alma de otros hombres navega en la música.
Tus cabellos contienen todo un sueño lleno
de velas y mástiles; contienen grandes mareas cuyas espumas me llevan a climas
encantadores, en que el espacio es más azul y más profundo y la atmósfera está
perfumada por los frutos, las hojas y la piel humana.
En el océano de tu cabellera entreveo un
puerto bullente de cantos melancólicos, de hombres vigorosos de todas las
naciones y de navíos de todas las formas que recortan sus arquitecturas finas y
complicadas en un cielo inmenso se despereza un eterno calor.
En las caricias de tu cabellera recobro las
languideces de las largas horas pasadas sobre un diván en la cámara de un bella
nave, mecido por un balanceo imperceptible del puerto, entre tiestos de flores
y botijos refrescantes.
En el ardiente fogón de tu cabellera respiro
el olor del tabaco mezclado al opio y al azúcar; en la noche de tu cabellera
veo resplandecer el infinito del azur tropical; sobre las orillas
aterciopeladas de tu cabellera me embriago con los olores combinados de la
brea, el almizcle y del aceite de coco.
Déjame morder mucho tiempo tus trenzas
densas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes me parece
que como recuerdos.
Charles
Baudelaire
En
El Spleen de París
Traducción de Margarita Michelena
martes, 30 de octubre de 2012
Qué dolor de tus detalles
Soy comida de los pájaros, un desierto de tu cuerpo sin
tu cuerpo, bajo las cuchilladas, con la boca ciega, rota, amarilla, un animal
de la sed, tengo el recuerdo, acá, cuando estrujo esta cruz, de una fuente
lejana donde vos vivís y te aguás y llovés, y yo no me mojo
jueves, 25 de octubre de 2012
Fotografía
Porque de hoy, la vida juntos, se rociaban los pastos del recuerdo, abría con toda, la sábana desbordada del mediodía, un click congelado del cuello blanco de tus dientes, el picnic de los pájaros de nuestro corazón, avanzar la luna, ayer, usar las manos, hincar los ojos, azules, bordar los pies, la vida juntos, mi vida, pequeñísima, la vida juntos
sábado, 30 de junio de 2012
El viejo varieté
sobre el brillo del escenario/partían los aviones de alegría/el público alzaba los telones/quería ver debajo/ver adentro/al fondo del túnel del corazón purpurina de las mujeres/de pelucas blancas/rubias/un espectador daba vuelta los ojos hasta que se volvía espejo/y entonces los artistas se miraban sobre su piel traslúcida/y veían/la veían/era su propia sonrisa/caída rodaba en todo el cuerpo del hombre/y uno en el otro se asomaban/y caía/caían en los lagos del alma/y eran uno/y juntos subían/y el techo del teatro estaba lleno de música/y la tristeza se volvía derramando por las cabelleras rojas y las mujeres la dejaban alejarse sobre sus piernas/cuando gritaban ¡Enciéndanse!/pero después/entre bambalinas/la volvían a tomar/Y le decían: no no, acá estamos/y la arrullaban con canciones/y ella revivía/y quería convocar sus arañitas/y apretarnos las pestañas de lágrimas/quedarnos azul/y toda la función iba iba/y la vida también iba iba/y había que reír bajo las luces/mientras el dolor rodaba telón abajo
lunes, 25 de junio de 2012
Nocturno
Me traje el corazón de
lejos/roído con los vientos/la sábana la noche se pudría en los jirones/yo
quería la mujer que gritaba/todas las cosas verdaderas/al fondo de mi cama/y
tomar tu largo corazón/como un mate/que lejos traía/qué lejos/no hubo el mar naranja
del ocaso/a la visión asistida/las palmas juntas/las pestañas del cielo/seducía
una memoria/donde había/y hubo/un largo corazón/pasillo para palpar descalza y
a oscuras/la humedad de la siesta/tocar siluetas que quisiste/saber la mía/que
todavía no dejaba de vivir/todavía tenía sed/todavía abría libros/al
sol/todavía/bajo la lámpara/esperaba esa mujer/que gemía/por todas las cosas
verdaderas
miércoles, 20 de junio de 2012
Milva
Milva en un circuito de aves
fuertes, tirando al espacio su lengua de alfombra roja, subí subí
por su lengua cabellera, estirada
de una espada rubí corinto, subí por el fuego cortado de la balada,
por vení subí la madreselva volada de la música
miércoles, 13 de junio de 2012
Schubert
Mi viejo dice:
<Cuando tuve que ir a profesor
particular de estenografía para aprobar la última materia del secundario, en
Corrientes, mi profesor ponía esta canción todas las tardes, y decía: -Escuchá,
escuchá, ¿cómo pudo hacer algo tan perfecto?-
Para eso vino al mundo Schubert,
para hacer esta melodía perfecta, fue lo único que hizo bien. Y pasó a la
posteridad. No es necesario hacer muchas cosas, sino una sola bien, y ya está>
Yo, ahora:
El efecto límite de Schubert es
tocar diez veces hoy esta melodía en la orquesta de youtu y hacer que me muera
de ganas de que mi vida se resuma en esa música
viernes, 1 de junio de 2012
Jazz
En este cuarto entiendo. Soy nada más que un viaje encarnizado.
Amelia Biagioni
Poema de diciembre
De Poesía Completa
Anoche
Leyendo el Tristam Shandy de Sterne: el procedimiento de disgregación como base de la composición novelesca para dilatar y confundir la fatalidad de la muerte. Pensé
en el espacio de tiempo en que perdemos la comunicación con un otro (marcado por un dolor, por un malentendido, por una distancia) es casi como si estuviera muerto. Cuando un otro muere lo que más duele al principio no es la muerte en sí sino el propio cuerpo del que quedó, abrumado por la violencia de la ruptura comunicativa. De repente, durante esa tensión del tiempo, los gestos cotidianos parecen el mismísimo corazón queriéndonos subir a la boca. Se agigantan y tropiezan con la ausencia. La voluntad y el orgullo y la prudencia y lo que fuere son los señores directrices del manicomio donde es necesario distribuir a cada palabra una camisa de fuerza.
Se hayan dicho o no grandes cosas durante la armonía,
mientras el otro vive todavía está disponible la posibilidad del decir.
Se hayan dicho o no grandes cosas durante la armonía,
mientras el otro vive todavía está disponible la posibilidad del decir.
Esta tarde
Tony Bennet y Bill Evans Album (1975)
(...)
(...)
miércoles, 30 de mayo de 2012
La moribunda
Yo residía en mi gran casa de
elefantes, arruinada, azul, con algunas puertas enfrentando los mares, movidas,
las mañanas eran saladas y filosas, las lunas daban vueltas apretándose las
manos, a veces, cuando volvía, derramada de la tierra, me esperaban todas
peinándose los brillantes cabellos, yo hice casa, vieja y alta, delirando con
tallar palabras en tu frente, limpiarla de los sueños antiguos, limpiarla, de
la vanidad de los amores, darte, en una distracción, la escultura de mi muerte,
decirte, acá están reunidas las moribundas, las mujeres y hombres y bestias que
fuí, señalarte, en esta muerte aparecés vos, en esta otra mis hermanos, en esta
pequeña las palomas negras de la catedral, todas las horas juntas que
observamos el cielo hasta la noche, las estrellas del verano, las telas del
ocaso a jirones, a veces, cuando vuelvo, me siento en las puertas a contar los
colores de la luz en el espacio que tenías, a veces, hambrienta, tomo largas
tazas de agua verde y canto mínimas canciones, la del conejo roto, la de la
torre oscura, siempre regreso a mi caída casa de elefantes, allí te desvaneces,
allí pierdes tus brazos, tu pecho, tu modo de mirar, todo se deshace, en los
regresos se amputan ciertas calles, algunas imágenes sepia donde sonreímos, el
cristal de tu mano donde bebía la literatura, siempre regreso, y prendo un
fueguito con madera de anís, y me acobijo en el hueco húmedo de una escalera y
abro libros, y creo que algún hombro tuyo, algún gesto, quedó atrapado entre
las páginas, y busco las ruinas, y vuelvo, y allí me apago, amor, me desdibujo,
torpe memoria de los días
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